Impacto del alcoholismo en el entorno social y familiar
Prácticamente todos los especialistas coinciden en la determinante incidencia del alcoholismo en la familia y entorno social del alcohólico, por lo que la consideran como una enfermedad familiar. Los miembros de la familia del alcohólico sufren tanto o más que el propio alcohólico, porque la mayoría de la veces, el enfermo, no es consciente de su patología y además la familia no lo considera como tal.
El carácter del alcohólico se modifica y aparecen una serie de manifestaciones comportamentales características de entre las que podemos citar:
o Necesidad diaria o frecuente de alcohol para su función diaria.
o Pérdida de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
o Bebedor solitario, frecuentemente dando excusas para beber o escondiendo su consumo
o Episodios de pérdida de memoria o violencia asociados al consumo de alcohol
o Deterioro en las relaciones sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
o Inexplicable mal genio
o Hostilidad o búsqueda de excusas al hablar de la bebida o del deterioro de la apariencia física
o Negarse a la ingesta de alimento, pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
o Nauseas, vómitos, dolor abdominal o calambres
o Entorpecimiento, confusión y temblores.
o Enrojecimiento y capilares de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
o Cansancio y agitación
o Insomnio